La Física como profesión: “Calla y calcula”.

Recursos computacionales del CERN. Fuente: Cern.

En la entrega anterior se hizo énfasis en la capacidad del plano complejo para aprehender y procesar información de otro modo “perdida” u “oculta”. Esa capacidad se manifiesta originalmente en términos estrictamente matemáticos, y después se materializa también en el campo de la Física, concretamente a nivel cuántico.

Por otro lado, como se ha expuesto someramente, la mecánica cuántica emergió como paradigma a partir del tratamiento de ciertos problemas que la mecánica clásica no tenía herramientas para resolver. El resultado de ese proceso histórico es la conformación de la Física Teórica contemporánea como un corpus heterogéneo en el que, por un lado, bajo el Modelo Estándar se da cuenta de la relación entre tres de las cuatro fuerzas fundamentales (nuclear fuerte, nuclear débil y electromagnética), y, por otro, bajo la Teoría de la Relatividad se da cuenta de la cuarta fuerza fundamental, que es la gravedad. El desarrollo de estrategias e hipótesis que permitan plantear un único marco teórico para las cuatro fuerzas fundamentales constituye el centro de los esfuerzos de la Física Teórica en la actualidad.

Aunque no se explicite cotidianamente, porque tampoco es imprescindible, este es el contexto general de la Física como campo de conocimiento que debería permitirnos, a las investigadoras y a quienes nos leen, determinar la relevancia de los resultados que se van generando dentro del nodo de investigación de Cinemáticas. También forma parte de ese contexto una forma específica de comprender y ejercer la profesión, que se podría sintetizar en la consigna “calla y calcula”. Este lema invita a la fuerza laboral activa en el campo de la Física a confiar en la precisión técnica de los ejercicios de cálculo que facilita el marco teórico vigente, por más problemático que este sea, y a renunciar al ejercicio de la reflexión teórica, de la que ya se encargarán unas pocas mentes brillantes.

Convencionalmente se atribuye esta actitud a la Escuela de Copenhague. Sin embargo, una indagación histórica un poco más minuciosa muestra que, en realidad, la despreocupación por los aspectos teóricos de la Física y la confianza ciega en la precisión del cálculo tiene más que ver con la recepción de la mecánica cuántica por las Universidades estadounidenses a mediados del siglo XX1. En definitiva, es un indicio más de la consolidación, en todas las áreas de conocimiento, de un paradigma tecnocientífico en el que el desarrollo y uso de herramientas técnicas cada vez más precisas, sofisticadas y costosas que permiten intervenir sobre los objetos de estudio prima sobre el conocimiento sistemático de la constitución interna de esos objetos y de los efectos que dichas intervenciones tienen sobre ellos. Esa primacía por supuesto tiene efectos sobre la propia configuración institucional de la actividad científica: refuerza las dinámicas de acumulación y concentración de recursos y estrecha el margen de maniobra para proponer, desarrollar y difundir investigaciones cuya trascendencia no depende del número de cifras del presupuesto sino de la profundidad de las intuiciones que explora.

Veremos, en la próxima entrega, cómo se inserta nuestra actividad investigadora en este contexto, y qué tiene que ver el espacio de Hilbert con nuestros estudios cinemáticos.

Referencias

1 Jim Baggot, “Calculate but don’t shut up”. Aeon, 6 de diciembre de 2021.